miércoles, 13 de enero de 2016

Supermercado



Claro que era para ella el mensaje. Había otras cajeras, pero él se empecinaba siempre en su caja. Los mismos frascos y empaques, el mismo orden, la misma frecuencia. Hasta que sucedió. En el acostumbrado desfile de productos bajos en grasa, se coló un ramo de flores y una nota. Él la miró a los ojos y ella, que sobrevoló la nota, le respondió no ocurriéndosele nada más que decir:



–¿Encontrótodoloquebuscaba? 

Y él contestó... que no.


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