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sábado, 26 de enero de 2019

Sonrisa descompuesta

Sonrisa descompuesta

Tenía en el cuerpo, ropa y andar huellas del hombre
que todavía extrañaba

cuando la vi
tiritaba en la parada de autobús

la sonrisa envuelta en su bufanda marrón
y protegida por hombros caídos

el hombre que lleva en la mirada
no va a detenerla cuando suba

no va a llegar nadie a llamarla
a esa mujer que se enreda
ahora mismo ante mis ojos
cubierta con tres capas
sin poder rearmarse el cuerpo

entrelazados los miembros con telas e hilos,
cobija el dolor de fibras
y arriesga sus dedos congelados

un gajo de corazón se me abre
y se desprende del pecho
allí está y ella lo mira

estoy queriendo
susurrar palabras

para salvarla a ella
y para salvarme a mí

¿cómo decirle a una mujer extraña
cuyas manos son bolas de estambre
que he perdido el corazón
mirándola sufrir de amor?

figura nueva de nariz perfecta
y ojos ciruela

Se baja la bufanda
para preguntarme qué digo
y entonces sé por qué
aquel hombre en sus pupilas
no habrá de aparecer

Cierro los ojos,
consternado

Soy yo ahora
quien no habrá de regresar

ella tenía la sonrisa descompuesta

lunes, 10 de octubre de 2016

Hoy no

No quiero creer que te moriste.
Porque a veces me va tan bien
que me parece injusto
no dejarte compartir mi tiempo.

El día está soleado
y yo no paro de sonreír.
No pienso ni en lo que viene,
ni en lo que se fue.

Te traigo a la memoria,
cuélate por aquí
y vamos a jugar con ella.

No te caigas esta vez.
Agárrate fuerte,
que hoy me toca a mí
auparte.

viernes, 13 de mayo de 2016

A todos los lugares

Aquí en la memoria
te quedaste.
En la cocina te atrapo
mientras sirvo el café.

Que te voy a decir,
que te voy a contar,
que te voy a convencer
de todos los lugares
que podríamos caminar.

Un remolino se levanta
del café.
Lo veo, se tuerce,
se va.

Entonces me acuerdo
que ahora que vuelva
no te voy a ver.

Habrás salido cuando llegue
a casa,
posiblemente a pasear los perros.

Voy a preguntar
y me dirán que estás allí,
buscando a Canelo.

O allá, para comprar un poco de pan.
Me dirán que te vieron salir.

Así va a suceder.

A todos los lugares entraré
justo cuando acabes de pasar.

domingo, 31 de enero de 2016

Hoy (13.09)

Hoy entendí que no vas a regresar.
Aunque
te necesite,
te llame,
me lastime,
te recuerde,
te busque.

¿Estaba ya esa certeza ahí desde antes?

No llegarás.
No llegarás.

Te vaciaste y dejaste tu cáscara
allí botada entre rocas y gravilla.
Bien que te saliste de tu cáscara
para que no cupiera duda.

Hoy entendí que se te puede buscar
pero no encontrar,
que se te puede llamar
pero no vas a llegar.

Hoy entendí que puedo dolerme por ti
o puedo dolerme por mí.

Hoy entendí qué eras y eres para mí
en un suave respiro,
en una suave caricia
que me di a mí misma.

Hoy entendí que al fin y al cabo
todo esto no se podía entender,
sólo aceptar.

viernes, 15 de enero de 2016

No apagues la luz

No apagues la luz, te pido.
Que todavía sigo pensando en mi padre
y no lo puedo interrumpir
a mitad de una conversa.

No apagues la luz, te pido.
Cierro los ojos y me aferro
a tu cuerpo diminuto y tibio.

No apagues la luz, te pido
en una habitación que ilumina la luna.

No apagues la luz.
Quién sabe si esta vez lo pillo descuidado
y lo sorprendo observándome.

Pero la luz no lo atrae
y la oscuridad lo ahuyenta.

No apagues la luz
porque temo,
porque espero,
porque si la apagas van a salir en cascada
lágrimas que no vas a poder detener.

Porque si la apagas vas a ver que estoy rota
y no vas a poder armarme de nuevo.

No apagues la luz, te digo
y me clavo a tu cuerpo.